
Soyungnomo
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Soyungnomo
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No llameis Cuero a lo que es un Aromático Oriental
Se suele ubicar a L’HOMME DE UNGARO dentro de la Familia CUERO. Pues bien, lo lamento pero tengo que discrepar, ya que para mí es un AROMÁTICO ORIENTAL. Es cierto que aparece la nota de Cuero, pero como un efecto secundario de apoyatura.
En esta vida, no hay nada –o casi nada- puro. Ni un Fougère, ni un Cuero, ni el aire de las cumbres del Himalaya. Todo lleva mezclas y aporta tesituras diversas, como la vida misma.
L’HOMME DE EMANUEL UNGARO es una agradable sorpresa y un perfume injustamente olvidado. Es un AROMÁTICO ORIENTAL que se despierta con un tonillo grasiento, ligeramente cárnico y un pelín punzante, fruto todo ello de algún aldehído graso, alguna molécula orgánica cárnica, un añadido cítrico y un conjunto de salvia, lavanda, cardamomo, pimienta y alguna especia y hierba más. Por supuesto que tiene almizcle, pero no de la variedad ropa limpia de lavandería, sino de un almizcle brillante y oxigenante, casi alpino. Una mezcla de clasicismo y modernidad en un frasco que en España se encuentra bastante barato actualmente, lo que quiere decir que le quedan tres telediarios para su descatalogación.
Lo que os puedo asegurar que no detecto es esa nota descrita de durazno (melocotón) por mucho que lo intente.
Según evoluciona esta fragancia, comienza a aparecer el inconfundible aroma a lápiz de labios de toda la vida, o sea, IRIS. El Iris de Dior Homme o Valentino Uomo, por ejemplo. Y es a partir de este momento, cuando se puede identificar más claramente el Cuero, pero ligado al pachuli y a la pimienta, de forma que se aleja notablemente de un PARFUM DE PEAU DE MONTANA o de un OSCAR DE LA RENTA POUR LUI, ambos dignos representantes de lo que es un perfume CUERO lo más cerca posible de la puridad coriácea.
L’HOMME DE EMANUEL UNGARO es un perfume sólido, de empaque y bien construido. Es un perfume con una estela moderada y de muy buena duración. Te diría que lo veo unisex, y como para vestir. Más propio de temperaturas fresquitas. Es elegante y con un punto de sofisticación.
Aunque se haya lanzado en 2018 y Emanuel Ungaro ya no pinte nada, de vez en cuando, los herederos de una marca retoman las directrices primigenias del fundador o fundadora, para poner en marcha algún proyecto nuevo. Y este perfume tiene ese rigor y esa arquitectura, tan queridos por Balenciaga y aprendidos por Ungaro. Y a la chita callando, sin que casi nadie se haya dado por enterado.
UN POQUITO DE HISTORIA Y DE MIS QUERENCIAS PARTICULARES
EMANUEL UNGARO (1933-2019), francés de familia costurera italiana, apareció en París con 20 años de edad, y poco después entró a trabajar con Don CRISTÓBAL BALENCIAGA, nada menos, con quien trabajó desde 1958 hasta 1965. Luego pasó al taller de ANDRÉ COURRÈGES y en 1967 abrió su propia boutique en la Avenue Montaigne.
De Balenciaga aprendió el rigor y el perfeccionismo. Allí no se permitían las chanzas, ni chirigotas. Los dos trabajaban con bata blanca y con el acerico para los alfileres rodeando el brazo, como los antiguos costureros y sastres, como dos cirujanos del vestido, dispuestos a deshacer un traje de noche ya terminado, porque en un oculto dobladillo aparecía un microscópico fruncido que nadie era capaz de ver. Nadie, excepto Don Cristóbal, claro está.
Porque si alguien quisiera aprender alta costura de verdad, debiera de poder acceder a los patrones originales de Balenciaga y a poder diseccionar unos de sus increíbles corpiños; de sus complejos dobladillos; de sus mangas tres cuartos compuestas de tres piezas y forradas en tafetán de seda salvaje; de sus líneas saco, túnica, tulipán, trapecio, baby doll, globo o barril; de las pinzas de la cadera al busto y de la cadera al centro de la sisa; de sus faldas fruncidas con amplio vuelo en un evasé más allá del espacio exterior; o de la introducción del gazar en la alta oscura, tipo de tejido que le permitió crear sus elaboradas estructuras geométricas y majestuosas.
Porque “lo que la verdad esconde”, lo que el exterior de una obra de Balenciaga esconde, es la base de la arquitectura textil, de la técnica gótica catedralicia de cimentación y contrafuertes y de la magistral paleta de pigmentos de los óleos que configuraron el barroco español. Todo oculto, nada se ve a simple vista, pero todo está ahí, sosteniendo con firmeza los trajes más vaporosos; los volantes, palabras de honor y abullonados más inverosímiles y los sombreros de vuelos monjiles importados de los marineros de Guetaria en un afán de sublimación que la moda nunca antes había visto.
Tengo que reconocer que en cuanto tengo la más mínima ocasión, acabo hablando de Balenciaga, porque para mí, es la cumbre de la moda y de la inspiración artística. En Ascot siempre han necesitado la presencia de Balenciaga, por mucho que Cecil Beaton hiciera todo lo que podía para dar una prestancia a unas carreras de modelos y sombreros, la mayoría de las veces más cerca de la ordinariez con pretensiones que de la elegancia revolucionaria del maestro de Guetaria.
Como dijo Coco Chanel: “ Balenciaga es un couturier en el verdadero sentido de la palabra. Sólo él es capaz de cortar los tejidos, montarlos y coserlos a mano. Los demás son simples diseñadores de moda”.
Si revisáis vestidos de alta costura de UNGARO de los años 1970, veréis influencias clarísimas de Balenciaga, en cuanto a cortes y estructuras, pero también aparecen tejidos, colores y texturas nuevas, más en la línea de un Versace, de un Hermès o de un Saint Laurent.
Emanuel Ungaro fusionó lo mejor de todos los mundos y siempre se mantuvo fiel a sí mismo, sin grandilocuencias ni escándalos. Exactamente igual que su insigne maestro, Don CRISTÓBAL BALENCIAGA, al que cuanto más lo conozco, tanto más lo venero. Si miras hechuras actuales de Inditex, de China o de Cincinnati, los patrones y las estructuras de Balenciaga aparecen una y otra vez por todos lados, reinventadas pero siempre las mismas. Los típicos vestiditos sueltos, sin cintura y primaverales de la última década, ya los inventó Balenciaga hace cincuenta años. Y qué decir de las mangas, cuellos y cortes asimétricos. O de las gasas tutú superpuestas. Y así con todo.
Sólo se mueren los buenos. Sin hacer ruido. Retirados a tiempo. En la más estricta intimidad.



Peach
Black pepper
Bergamot
Iris
Lavender
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Leather
Cedar
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Elysium
Lisalui633
Sescuse
Morpheus1































